¿Es el mar el futuro de la nube?

10 de febrero de 2026

A medida que la IA consume cantidades crecientes de electricidad y genera densidades de calor sin precedentes, los centros de datos tradicionales se han convertido en un cuello de botella.

El resultado es una competencia silenciosa por desiertos, regiones polares, zonas rurales, plataformas industriales y, cada vez más, entornos no convencionales como el mar.

El mar se ha convertido en una opción estratégica para alojar servidores de IA porque responde a un problema fundamental: el calor.

¿Es el mar el futuro de la nube?

Mientras que un rack de servidores convencional consume cerca de 10 kW, un clúster de GPUs de última generación diseñado para IA puede superar los 100 kW por rack. Esta concentración de energía es tan intensa que los sistemas de refrigeración por aire han alcanzado su límite físico. Es aquí donde el océano se presenta como un radiador infinito de alta eficiencia. El agua de mar posee una conductividad térmica aproximadamente 25 veces superior a la del aire y una capacidad calorífica tan alta que puede absorber grandes cantidades de energía con un aumento térmico prácticamente imperceptible (menos de 1 °C) a pocos metros de la cápsula.

Durante la última década, China construyó una red masiva de infraestructura digital para sostener su economía, pero el auge de la IA generativa cambió las reglas. Los modelos como DeepSeek requieren una densidad de servidores tan alta que las ciudades costeras —donde se concentra el 80% de su actividad económica— se están quedando sin tres recursos críticos: suelo, agua dulce y capacidad eléctrica.

En esta geografía del cómputo, China ha tomado la delantera: sumergir sus servidores bajo el mar.

¿Es el mar el futuro de la nube?

Al colocar cápsulas de 1,300 toneladas en el lecho marino de Hainan y Shanghái, China ha logrado "crear" terreno donde no lo había, utilizando el océano como un disipador térmico natural. Al ubicar los servidores en el lecho marino, se aprovechan corrientes frías naturales y se elimina la necesidad de sistemas de enfriamiento industrial que en tierra consumen hasta el 40 % de la energía. Esta infraestructura física, sellada en contenedores de nitrógeno y conectada directamente a parques eólicos marinos, es la respuesta de Pekín para asegurar que su carrera por la IA no se detenga.

El despliegue de servidores de IA submarinos en China es posible gracias a Beijing Highlander Digital Technology, en colaboración con firmas de ingeniería y cableado, y ya es utilizado por gigantes como China Telecom, SenseTime, Tencent y DeepSeek, lo que confirma que funciona como plataforma operativa y no solo experimental.

¿Es el mar el futuro de la nube?
¿Es el mar el futuro de la nube?

Uno de los principales argumentos a favor de los centros de datos submarinos es el ahorro masivo de agua dulce, según autoridades locales de la provincia de Hainan y documentación técnica citada por IEEE Spectrum indican que el uso del mar como disipador térmico permite ahorrar alrededor de 105 000 toneladas de agua dulce anuales. A ello se suma una lógica de economía circular: según la International Energy Agency, la conexión directa con parques eólicos marinos reduce significativamente la huella de carbono, mientras que operar los servidores en atmósferas selladas de nitrógeno —como documenta Microsoft Research— prolonga la vida útil del hardware y reduce el desecho electrónico.

Sin embargo, como advierten la International Whaling Commission y la European Marine Board, aún no existen estudios concluyentes sobre el impacto a largo plazo del ruido continuo y de los campos electromagnéticos de los cables submarinos en la navegación y el comportamiento de cetáceos y peces.